1984 self service

Volviendo a ver la película y trasladándola al mundo actual he caído en que ya no hacen falta pantallas enormes o altavoces públicos, no necesitamos un gran hermano o una sociedad de pensamiento único. Ahora las pantallas (televisiones, monitores, móviles, etc) las compramos porque nos hacen pensar que las necesitamos o por aceptación social; la radio, el periódico y todos los demás medios de masas no solo se creen con derecho a formar nuestra opinión sino que se lo pedimos comprándolos o leyéndolos cada día: somos los clientes de vaciadores de cerebros (porque si no aparece ahí no debe ser importante), de pegamento para los ojos (porque si no lo veo no existe), candados para los labios (para hablar en ellos, con suerte puedes escribir un SMS a 2€ y esperar a ver si lo eligen) y tan contentos.

Conocimos los entresijos de la guerra de vietnam porque la prensa trabajó duro en llevarlos a nuestras televisiones en horas de máxima audiencia pero en asuntos como lo ocurrido en abu ghraib y otros desmanes la grabación, tanto con cámaras de vídeo como de fotos, por parte de los soldados fue algo necesario para que nos llegara la noticia: las cámaras, videocámaras, móviles, GPSs y otros gadgets pueden ser la mejor forma de vigilarnos, más aún siendo como son un objeto de culto para algunos. Teléfonos que no se apagan, que dicen tu posición aproximada y que pueden actuar de micrófono oculto, impresoras que, sin que lo sepas, escriben casi imperceptiblemente la fecha, hora y el número de serie, fotos que pueden decir de dónde vienen (más allá de la información EXIF), y ya hay quien afirma que el regalo estrella de estas navidades será el GPS.

Una legión de ciudadanos armados con todos estos medios deberían ser un serio desafío a los pilares de información establecidos: si en la televisión no aparece el problema X lo grabo y se lo envío a toda la gente que conozca, multiplícalo por 45 millones solo en españa y verías como pronto se dejarían de televisión basura. ¿Pero qué nos ha pasado? Parece que en una época donde las barbaridades y atropellos están a la orden del día la denuncia de estos está de capa caída,diría incluso que vivimos en un mundo de ciegos en el que si no cierras tus ojos te miran raro: está de moda (si no es que siempre lo ha estado) ser gilipollas, pensar que todo gira en torno a ti, lo mejor es pagar mucho más a cambio de algo cuyo único valor añadido es la marca, unos narcisistas a los que solo les interesa seguir a algo o a alguien.

Quiérete, pregúntate, no te rijas por lo que otros digan (y eso incluye este texto) sin haberlo pasado por tu filtro personal y actúa: tienes los medios, el conocimiento y el mundo no se va a caer porque dejes de ver la televisión 20 minutos al día.

Si hubo un momento idóneo para reivindicar, pensar y crear ese es el presente.

disculpenlasmolestias.com

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